Sandra Asensio: menos marketing genérico y más estrategia para construir marcas que venden de verdad.
En un contexto saturado de mensajes, formatos y promesas rápidas, no todo vale en marketing. Así lo defiende Sandra Asensio, fundadora de su propia consultoría de Marketing Boutique, un proyecto que apuesta por el menos ruido y más estrategia, trabajando con pocos clientes y soluciones totalmente personalizadas.
Durante su entrevista en Valencia City Radio, Sandra compartió su visión sobre el marketing actual, los errores más comunes que cometen marcas y autónomos, y la importancia de construir estrategias coherentes que conecten con las personas y se traduzcan en ventas reales.
“Prefiero dormir tranquila y decir que no a un proyecto antes que prometer algo que no va a funcionar.”
Emprender desde muy pronto y aprender del camino.
Aunque hoy cuenta con más de diez años de experiencia en marketing, la inquietud emprendedora de Sandra apareció mucho antes. Con tan solo 16 años, lanzó su primera marca de camisetas, vendiéndolas a través de redes sociales como Fotolog o Tuenti, cuando el marketing digital todavía estaba dando sus primeros pasos.
Tras formarse en diseño de moda y especializarse posteriormente en marketing, Sandra pasó por distintas empresas valencianas —como el Centro Comercial Bonaire o Herbolarios Navarro— donde adquirió una visión 360º de la comunicación, la organización de eventos y la estrategia comercial.
“Ahí entendí que lo que más me gustaba no era solo la parte creativa, sino la estrategia que hay detrás de lanzar y posicionar un producto.”
El origen del enfoque boutique.
La creación de su propia consultoría surge de una necesidad muy concreta detectada en el mercado. En el último año, muchos clientes llegaron a ella tras experiencias frustrantes con agencias tradicionales.
“No me cogen el teléfono”, “me pasan de una persona a otra”, “nadie entiende mi negocio”.
Ese tipo de comentarios se repetían.
Ahí es donde Sandra identifica el valor diferencial de su propuesta: trato directo, escucha real y estrategia a medida.
Trabaja con un equipo reducido y mantiene siempre el contacto personal con cada cliente, evitando la estandarización de servicios.
“Una consultoría boutique es como una tienda boutique: menos volumen, más calidad y más cuidado.”
Estrategias a medida y pocos clientes.
Sandra tiene claro que trabajar con pocos clientes le permite ofrecer un acompañamiento real y profundo. Prefiere gestionar entre cinco y ocho proyectos activos, dedicando tiempo a entender cada negocio, su momento y sus objetivos.
Ese modelo implica un ticket medio más elevado, pero también un compromiso mayor con los resultados.
“Cuando trabajas con demasiados clientes, pierdes la escucha activa. Y sin escucha, no hay estrategia.”
Este enfoque también le permite algo poco habitual en el sector: decir que no cuando considera que una acción no va a funcionar.
Marketing sin alma no vende.
Uno de los errores más comunes que detecta Sandra es la obsesión por estar en todas las redes sociales sin una estrategia clara detrás.
“Si estás en todos los sitios, al final no estás en ninguno.”
También critica el marketing genérico, basado en copiar fórmulas que funcionan a otros sin tener en cuenta la identidad de cada marca. Para ella, el marketing es un ejercicio profundamente humano.
“Las marcas tienen que tener alma, como si fueran personas.”
Por eso insiste en la importancia de la coherencia, el posicionamiento y la autenticidad. Si quitas el producto de una imagen, debería seguir reconociéndose la marca por su estilo, valores y narrativa.
Comunicar no es lo mismo que vender.
Muchas marcas comunican, pero no venden.
Según Sandra, esto ocurre cuando la comunicación se queda en la superficie y no conecta con el verdadero dolor del cliente.
“El marketing no va de hacer lo que hace todo el mundo, sino de encontrar qué te hace diferente y llevarlo al máximo.”
Analizar métricas, pivotar estrategias y entender el contexto —temporadas, hábitos, recursos— es clave para convertir visibilidad en resultados reales.
Crecer sin perder la esencia.
Aunque su proyecto sigue creciendo, Sandra no tiene prisa por escalar. Prefiere mantener el modelo actual, cuidar su salud mental y ofrecer el 100% a cada cliente.
“No quiero ir con la lengua fuera ni sentir que no estoy dando lo mejor de mí.”
Gestiona su crecimiento mediante listas de espera y proyectos puntuales, manteniendo un equilibrio que le permite disfrutar del proceso sin perder calidad.
Reconocimiento y validación del modelo.
En 2025, Sandra fue seleccionada por Fundación LAB como una de las 40 empresas con mayor proyección, accediendo a mentorías con profesionales de gran trayectoria y programas formativos de alto nivel.
“Fue una validación brutal del modelo. Ahí entendí que el enfoque boutique tenía todo el sentido.”
Ese acompañamiento le ayudó incluso a poner nombre a su propuesta y reforzar su posicionamiento estratégico.
Emprender con los pies en el suelo.
Mirando atrás, Sandra reconoce que emprender no es fácil, pero tampoco lo cambiaría por nada. Aprendió tanto de lo que quería como de lo que no estaba dispuesta a asumir.
“Ser autónoma me ha dado libertad, pero también responsabilidad. Hay meses muy buenos y otros no tanto, pero el balance es positivo.”
Para quienes se plantean emprender, su mensaje es claro:
hay que ser valiente, honesto y paciente. El camino no es lineal, pero cuando se conecta con una necesidad real, los resultados llegan.
Entrevista completa: