Entrevista a Rebeca Garal, CEO de Rumbo a la Cima

Rebeca Garal: cómo estructurar una pyme en crecimiento para que no dependa siempre de su dueño.

Crecer no siempre significa estar mejor. Para muchas pymes, aumentar clientes, facturación y equipo puede convertirse en el inicio de un problema mayor si no existe una estructura sólida detrás. Más trabajo, más urgencias, más decisiones y más presión sobre la misma persona: el dueño del negocio. En ese punto aparece una frase que se repite demasiado entre empresarios y autónomos: “no me da la vida”.

Esa es precisamente la realidad que aborda Rebeca Garal, CEO de Rumbo a la Cima SL, consultora especializada en ayudar a pymes en crecimiento a profesionalizar su gestión, ordenar sus equipos y mejorar su rentabilidad. Durante su entrevista en Valencia Capital Radio, dentro del espacio dedicado a AJEV, Asociación de Jóvenes Empresarios de Valencia, Garal explicó por qué muchas empresas que aparentemente van bien terminan bloqueadas por falta de organización, procesos y estrategia financiera.

Cuando el empresario se convierte en el cuello de botella.

Uno de los síntomas más claros de que una pyme necesita estructura es que todo sigue pasando por su fundador. El dueño revisa, decide, resuelve, vende, atiende, apaga fuegos y controla cada detalle del negocio. Al principio puede funcionar, porque la empresa nace precisamente de su conocimiento, su criterio y su capacidad de trabajo. Pero cuando el proyecto crece, ese mismo modelo se convierte en una limitación.

Rebeca Garal lo define como un problema de mentalidad. Muchos empresarios han construido su negocio desde aquello que saben hacer muy bien, pero nadie les ha enseñado a dirigir una empresa. Por eso, aunque empiezan a contratar equipo o a aumentar facturación, siguen atrapados en la parte operativa. Les cuesta soltar, delegar y confiar en que otras personas puedan ejecutar tareas con calidad.

El resultado es un techo invisible: la empresa solo puede crecer hasta donde llega la energía, el tiempo y la capacidad de control de su dueño.

Delegar no es soltar sin control.

Uno de los grandes errores al hablar de delegación es entenderla como una pérdida de control. Para Garal, delegar bien implica todo lo contrario: crear un sistema donde cada persona sepa qué tiene que hacer, cuáles son sus responsabilidades y cómo debe ejecutar su trabajo.

Ahí entran elementos clave como el organigrama, la definición de roles, los procesos internos y la estandarización de tareas. No se trata de pasarle a un empleado un documento interminable y esperar que funcione, sino de acompañar al equipo, formar, revisar, corregir y permitir que las personas aprendan.

La delegación efectiva exige sacar el conocimiento de la cabeza del fundador y convertirlo en procesos claros. Solo así el negocio puede empezar a funcionar sin que todo dependa del criterio inmediato del dueño.

Productividad operativa: ordenar el negocio antes de seguir creciendo.

Muchas pymes crecen de forma desordenada. Contratan cuando ya no pueden más, reparten tareas de forma improvisada y permiten que una misma persona haga “un poco de todo” sin que exista una estructura clara. Esto puede parecer flexible al principio, pero con el tiempo genera confusión, duplicidades, errores y pérdida de rentabilidad.

La productividad operativa consiste precisamente en ordenar ese crecimiento. Definir quién hace qué, qué procesos deben seguirse, cómo se toman decisiones y qué indicadores permiten saber si el equipo está funcionando bien.

Para Rebeca Garal, profesionalizar una pyme no significa convertirla en una gran corporación rígida, sino darle la estructura necesaria para que pueda seguir creciendo sin colapsar. Una empresa puede mantener su esencia, su cercanía y su agilidad, pero necesita sistemas si quiere escalar.

Facturar más no siempre significa ganar más.

Uno de los mensajes más importantes de la entrevista fue la diferencia entre facturación, rentabilidad y liquidez. Muchas empresas se fijan únicamente en cuánto facturan, pero no analizan con suficiente detalle cuánto dinero queda realmente después de pagar costes, impuestos, nóminas, proveedores y financiación.

Ahí aparece una de las grandes paradojas empresariales: una empresa puede facturar más que nunca y, aun así, tener problemas para pagar nóminas o llegar con liquidez a final de mes.

Esto ocurre cuando no existe una estrategia financiera clara. Hay líneas de negocio poco rentables, clientes que consumen demasiados recursos, gastos silenciosos, decisiones tomadas por intuición y falta de planificación. La empresa crece, pero también crecen sus agujeros.

Productividad financiera: ganar más gestionando mejor lo que ya existe.

La propuesta de Rumbo a la Cima no se basa únicamente en vender más. En muchos casos, el primer paso para ganar más dinero es gestionar mejor lo que la empresa ya tiene.

La productividad financiera consiste en analizar los números con detalle: qué clientes son rentables, qué servicios generan margen, qué costes pueden optimizarse, qué inversiones tienen sentido y qué decisiones pueden mejorar la liquidez. A veces, incluso, reducir clientes puede hacer que una empresa gane más dinero si esos clientes estaban consumiendo demasiado tiempo del equipo o generando poca rentabilidad.

Esta visión cambia por completo la forma de entender el crecimiento. No se trata de crecer por crecer, sino de construir una empresa más rentable, más sana y más fácil de dirigir.

Liquidez: la tranquilidad que no se ve en la facturación.

Para cualquier empresario, dormir tranquilo no depende solo de vender mucho, sino de saber qué va a pasar con su caja en los próximos meses. Tener previsión de cobros, pagos, impuestos, nóminas y compromisos financieros permite tomar decisiones con más calma y anticiparse a los problemas.

Garal insiste en una idea clave: los bancos deben buscarse cuando las cosas van bien, no cuando la empresa ya tiene un problema de liquidez. Si una pyme no planifica, llega tarde. Si planifica, puede actuar antes de que la situación se convierta en una urgencia.

La liquidez tangible es, en realidad, una forma de libertad empresarial. Permite decidir mejor, invertir con criterio y no vivir permanentemente al límite.

Del bombero al CEO.

El gran cambio que propone Rebeca Garal es pasar de ser un empresario que apaga fuegos a convertirse en un verdadero CEO. Esto implica dejar de vivir atrapado en la urgencia para recuperar una visión más estratégica del negocio.

El empresario necesita espacios para mirar la empresa desde arriba, no solo desde dentro del caos operativo. Esa “vista de pájaro” permite detectar problemas, ordenar prioridades y tomar decisiones que no estén condicionadas únicamente por lo urgente.

Precisamente por eso nace también su podcast “No me da la vida”, donde comparte consejos prácticos para empresarios, autónomos y pymes que quieren organizarse mejor, delegar con más seguridad y construir negocios más rentables.

AJEV y las pymes valencianas que quieren crecer con estructura.

La participación de Rebeca Garal en el espacio de AJEV en Valencia Capital Radio conecta directamente con uno de los grandes retos del tejido empresarial valenciano: ayudar a las pymes a consolidarse. Muchas empresas de la Comunitat Valenciana son excelentes en su oficio, tienen buenos productos, buenos servicios y clientes satisfechos, pero necesitan mejorar su estructura para poder seguir creciendo.

Ahí, AJEV, la Asociación de Jóvenes Empresarios de Valencia, juega un papel importante como espacio de encuentro, aprendizaje y visibilidad para empresas jóvenes que quieren profesionalizarse. Compartir experiencias con otros empresarios permite detectar patrones comunes: equipos que no funcionan como deberían, falta de procesos, miedo a delegar, problemas de liquidez o crecimiento sin rentabilidad.

La gran pregunta, como plantea Garal, no es solo cómo hacer que el equipo funcione mejor, sino cómo liderar mejor para que el negocio pueda funcionar sin depender al cien por cien de su dueño.

En definitiva, Rumbo a la Cima SL propone una metodología basada en orden, estructura y rentabilidad. Una forma de ayudar a las pymes a crecer sin que el empresario pierda salud, tiempo ni libertad. Porque tener un negocio no debería significar vivir esclavo de él, sino construir una empresa capaz de sostenerse, crecer y generar tranquilidad.

Entrevista completa: