Entrevista a Pedro Laencina fundador de Elevatex

Pedro Laencina: “El agotamiento normalmente es un fallo de diseño, no un fallo personal”.

El rendimiento profesional ya no puede entenderse como una carrera basada únicamente en apretar, trabajar más horas y sostener el esfuerzo hasta que el cuerpo o la mente digan basta. En un contexto empresarial marcado por el crecimiento rápido, la presión constante, los equipos híbridos y la incorporación de nuevas herramientas como la inteligencia artificial, las empresas necesitan aprender a rendir de otra manera: con más claridad, más humanidad y más sostenibilidad.

Esa es la visión que defiende Pedro Laencina, fundador de Elevatex, empresa especializada en ayudar a líderes y equipos a mejorar su rendimiento sin llegar al agotamiento. Durante su entrevista en el espacio de AJEV, Asociación de Jóvenes Empresarios de Valencia, en Es La Mañana de Valencia y Castellón de Es Radio, Laencina explicó cómo acompaña a organizaciones que quieren crecer, profesionalizar sus equipos y mejorar su cultura interna sin romper a las personas por el camino.

Rendir mejor sin acabar agotados.

Elevatex nace con un propósito muy claro: ayudar a líderes y equipos a rendir de forma sostenible. Para Pedro Laencina, eso significa que una persona pueda dar su mejor versión un lunes, pero también dentro de tres años, sin terminar física o mentalmente desgastada.

La empresa trabaja con organizaciones de distintos sectores y adapta su intervención a cada caso. A veces acompaña a equipos completos; otras, trabaja directamente con directivos, managers o mandos intermedios; y en otros casos desarrolla programas de formación. Pero el hilo conductor siempre es el mismo: el rendimiento real se apoya en lo humano.

Ese rendimiento se estructura sobre tres pilares: cultura, dirección y talento. Es decir, cómo se trata a las personas, qué clima se genera en el día a día, cómo se lidera y de qué manera se acompaña el desarrollo de quienes forman parte de la organización.

El agotamiento no siempre es culpa de la persona.

Una de las ideas centrales defendidas por Laencina es que el agotamiento no suele ser un fallo individual, sino un fallo de diseño. Durante años se ha transmitido la idea de que rendir significa apretar más, trabajar más horas, asumir más presión y demostrar compromiso a través del sacrificio.

Pedro Laencina conoce bien esa cultura porque la vivió en primera persona como director de operaciones en grandes empresas. El problema es que ese modelo puede funcionar durante un tiempo, pero termina pasando factura. Un día el cuerpo dice basta, o lo hace la cabeza.

Por eso, Elevatex plantea una mirada distinta: si una persona o un equipo están agotados, no basta con señalar su falta de resiliencia. Hay que mirar también la cultura, las dinámicas, el liderazgo, los procesos y el entorno en el que trabajan.

Esfuerzo y recuperación: el rendimiento funciona por oleadas.

Para Laencina, el alto rendimiento sostenible no es una línea recta ascendente. No se trata de exigir cada vez más sin descanso, sino de entender que las personas funcionan por ciclos: esfuerzo y recuperación, tensión y descanso, activación y pausa.

La comparación con el deporte es clara. Un músculo no crece mientras entrena, sino cuando descansa después del esfuerzo. Con los equipos ocurre algo similar. Si una organización solo exige intensidad, urgencia y disponibilidad permanente, tarde o temprano aparece el desgaste.

El rendimiento sostenible consiste en diseñar sistemas donde las personas puedan aportar valor sin vivir en estado permanente de alerta. Para lograrlo, el primer paso no es aplicar soluciones genéricas, sino realizar un diagnóstico real de cómo están las personas y los equipos.

Diagnosticar antes de intervenir.

Elevatex trabaja desde una premisa sencilla: antes de proponer cambios, hay que escuchar. Cada empresa atraviesa momentos distintos. Algunas han crecido rápido y de forma desorganizada. Otras han promocionado a personas excelentes técnicamente, pero que no han recibido formación para liderar. Algunas quieren mejorar procesos o incorporar inteligencia artificial, pero necesitan hacerlo con sentido común y entendiendo si sus equipos están preparados.

Por eso, el diagnóstico es fundamental. Permite conocer el estado real de la organización, identificar tensiones, detectar dinámicas que no funcionan y diseñar una intervención a medida.

La clave no está en aplicar una receta universal, sino en entender qué necesita cada equipo para trabajar mejor.

La cultura no se arregla con fruta los viernes.

Pedro Laencina fue especialmente claro al hablar de las soluciones superficiales. Medidas como una aplicación de meditación, fruta los viernes o teletrabajo pueden ayudar, pero sirven de poco si el sistema de fondo está roto.

Cuando el problema está en la cultura, el liderazgo o la forma de trabajar, los beneficios aislados no resuelven la causa. Son, en palabras de Laencina, como poner una tirita sobre una tubería reventada.

La salud de un equipo no depende únicamente de acciones visibles o beneficios externos, sino de cómo se toman decisiones, cómo se comunican los problemas, cómo se distribuye la carga de trabajo, cómo se reconoce el esfuerzo y si las personas sienten que pueden hablar con honestidad.

El papel decisivo del liderazgo.

Uno de los grandes retos actuales está en el liderazgo. Muchas empresas crecen y promocionan a buenos profesionales a puestos de responsabilidad sin haberlos formado realmente como managers. Saber hacer bien un trabajo no significa necesariamente saber dirigir personas.

Para Laencina, el responsable de un equipo debe asumir que tiene un impacto directo en la experiencia diaria de las personas. Reconocer un buen trabajo, escuchar de verdad, generar confianza y crear espacios donde se puedan expresar opiniones no son gestos menores: son elementos esenciales de la gestión.

Un líder no solo coordina tareas. También diseña el clima en el que esas tareas se realizan.

Un equipo callado no siempre es un equipo que funciona.

Una de las señales de alerta más importantes para Pedro Laencina es el silencio. Cuando nadie lleva la contraria, cuando no aparecen malas noticias y cuando el equipo nunca expresa dudas o desacuerdos, no siempre significa que todo vaya bien.

Puede significar que las personas han dejado de confiar. Que prefieren callar antes que exponerse. Que el equipo avanza rápido, pero sin información real.

Por eso, Laencina resume esta idea con una frase muy potente: “Un equipo callado no es un equipo prudente, es un equipo que va rápido, pero a ciegas”. El verdadero liderazgo debe crear un clima donde las personas puedan decir lo que tienen que decir antes de que los problemas se conviertan en crisis.

Managers preparados para equipos más complejos.

El contexto empresarial actual exige managers mejor preparados. Ya no basta con controlar tareas o repartir trabajo. Los responsables de equipo necesitan entender personas, gestionar tensiones, acompañar cambios, tomar decisiones con información y mantener el rendimiento sin provocar desgaste.

Esto es especialmente importante en empresas que están creciendo, incorporando nuevas tecnologías o atravesando procesos de cambio. La inteligencia artificial, por ejemplo, puede mejorar procesos, pero su implantación debe hacerse teniendo en cuenta el estado real del equipo y la capacidad de adaptación de las personas.

Elevatex acompaña precisamente este tipo de procesos: ayudar a que la mejora no sea solo tecnológica u operativa, sino también humana.

AJEV como espacio para compartir sin armaduras.

Pedro Laencina se incorporó a AJEV en mayo y durante la entrevista destacó el valor de formar parte de una comunidad empresarial. Para él, la asociación representa un espacio donde rodearse de personas que están viviendo retos similares, hablar sin la armadura del cargo y generar oportunidades reales de conexión.

En un entorno donde muchos empresarios y directivos suelen cargar con presión, decisiones y responsabilidad, pertenecer a una red como AJEV, Asociación de Jóvenes Empresarios de Valencia, permite compartir experiencias, abrir conversaciones y encontrar apoyo entre iguales.

La participación de Elevatex en este espacio refleja también una idea central: las empresas no solo necesitan crecer, sino aprender a crecer sin perder la vida por el camino.

Rendimiento sostenible para empresas que quieren durar.

La propuesta de Elevatex conecta con una necesidad cada vez más urgente en las organizaciones: mejorar resultados sin quemar a las personas. Porque el agotamiento no siempre se resuelve pidiendo más esfuerzo individual, sino rediseñando la forma en que se trabaja, se lidera y se construye cultura.

En definitiva, Pedro Laencina defiende una visión del rendimiento más humana, más realista y más sostenible. Una empresa no es más fuerte porque su equipo aguante más presión, sino porque ha diseñado un entorno donde las personas pueden rendir, recuperarse, hablar, crecer y seguir aportando valor en el tiempo.

Porque el alto rendimiento no consiste en apretar hasta romperse. Consiste en diseñar organizaciones capaces de sostener el esfuerzo sin perder a las personas por el camino.

Entrevista completa: