Entrevista a Alexandre Crestey, CEO de Prince Wine Company.

Alexandre Crestey: cada botella es una puerta a descubrir el vino francés.

En un mercado dominado por referencias locales, Alexandre Crestey ha encontrado su espacio conectando dos culturas: la tradición vitivinícola francesa y la gastronomía española. Desde Prince Wine Company, lidera un proyecto que busca acercar al consumidor vinos con identidad, historia y carácter.

Durante su intervención en el espacio de AJEV en Valencia Capital Radio, Crestey compartió la visión detrás de una empresa que apuesta por algo más que vender vino: descubrirlo.

El consumidor siempre quiere novedad.

De consumidor a embajador del vino francés.

Lo que comenzó como una curiosidad personal terminó convirtiéndose en un proyecto empresarial. Sin experiencia previa en el sector, Crestey empezó a investigar, visitar bodegas y construir una red de pequeños productores en Francia.

Con el tiempo, esa búsqueda se transformó en una propuesta clara: traer a España vinos franceses diferentes, alejados de lo masivo y centrados en la calidad.

Su objetivo no era competir con el vino español, sino complementarlo.

Aportar algo diferente, trayendo lo mejor de Francia.

La importancia del origen: el terroir.

Uno de los pilares del proyecto es el respeto por el origen. Regiones como Champagne, Borgoña o Burdeos forman parte esencial de su catálogo.

Cada una aporta características únicas que no pueden replicarse en otros lugares.

El clima, el suelo y las variedades de uva configuran lo que en el mundo del vino se conoce como terroir, un concepto clave para entender por qué cada botella cuenta una historia distinta.

Pequeños productores, grandes descubrimientos.

Lejos de las grandes producciones, Crestey pone el foco en bodegas pequeñas y viticultores que trabajan con mimo cada referencia.

Para encontrarlos, el equipo recorre ferias internacionales y visita productores directamente en origen, buscando vinos con personalidad propia.

Hay pequeños productores que hacen cosas espectaculares, pero es difícil encontrarlos.

Esta filosofía permite construir un catálogo exclusivo, donde cada vino aporta algo diferente al mercado.

Calidad, imagen y precio: el equilibrio clave.

La selección de vinos no solo responde a criterios de sabor. Crestey lo tiene claro: la decisión del consumidor también entra por los ojos.

El diseño, el packaging y la imagen de la botella juegan un papel fundamental a la hora de captar la atención en un lineal o en la carta de un restaurante.

Si la imagen no está a la altura, el cliente no lo va a probar.

A esto se suma un tercer factor imprescindible: el precio. La clave está en ofrecer calidad sin alejarse del mercado.

El reto de introducir el vino francés en España.

España es un país con una fuerte cultura vinícola propia. Denominaciones como Rioja o Ribera del Duero dominan el consumo habitual, lo que hace que introducir referencias francesas no siempre sea sencillo.

Sin embargo, el canal horeca —restaurantes y hostelería— juega un papel clave en este proceso, actuando como puerta de entrada para nuevos sabores.

Además, el auge del turismo internacional y el interés por experiencias gastronómicas diferentes están abriendo nuevas oportunidades.

Una experiencia que va más allá del vino.

Para Crestey, el vino no es solo un producto, sino una forma de conectar personas, culturas y momentos.

Desde clubes de cata entre amigos hasta celebraciones especiales, el vino se convierte en una excusa para compartir.

El vino es para convivir, compartir e intercambiar.

Mirando al futuro del sector.

La compañía continúa creciendo con una estrategia basada en la especialización y la diferenciación. Su presencia en eventos como Salón Gourmets refuerza su posicionamiento dentro del sector gourmet.

Además, nuevas tendencias como los vinos sin alcohol o la búsqueda de referencias premium abren nuevas líneas de desarrollo.

El objetivo es claro: seguir construyendo un puente entre Francia y España, donde cada botella no solo se beba, sino que se entienda.

Porque, en el fondo, el vino no se vende.
Se descubre.

Entrevista completa: