Entrevista a Ana Martínez García-Llácer, fundadora y gerente de A-nat estudio.

a-nat estudio: rehabilitar el pasado para construir una arquitectura más humana y sostenible.

La pandemia supuso un punto de inflexión para muchos sectores, pero en el caso de la arquitectura también abrió una puerta a la reflexión. Ana Martínez García‑Llácer, fundadora y gerente de a-nat estudio, decidió convertir un momento de parálisis en una oportunidad para redefinir su manera de entender el diseño residencial.

Durante su entrevista en el espacio de la Asociación de Jóvenes Empresarios de Valencia en Es la Mañana de Valencia y Castellón, Ana compartió su trayectoria, el nacimiento del estudio y la filosofía que hoy lo define: rehabilitar casas antiguas como la forma más honesta de arquitectura sostenible.

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“No hay nada más sostenible que recuperar lo que uno ya tiene.”

Una vocación que empezó jugando a hacer casas.

La arquitectura no llegó tarde a la vida de Ana.
Mientras otros niños jugaban a videojuegos, ella recuerda que lo único que le interesaba era dibujar casas. Esa vocación temprana la llevó a estudiar arquitectura y a imaginar, desde la universidad, que algún día tendría su propio despacho.

Ese sueño, sin embargo, no estaba previsto que se materializara tan pronto.

El COVID como punto de partida inesperado.

El nacimiento de a-nat estudio está directamente ligado a la pandemia.
Cuando el COVID paralizó el sector, Ana —como tantos otros profesionales— se quedó sin trabajo. Lejos de esperar a que la situación se resolviera, tomó una decisión valiente.

“La vida me puso esta oportunidad y la cogí”, explica.

Lo que iba a ser un proyecto a largo plazo se adelantó de golpe. Empezaron a llegar encargos, uno tras otro, y el estudio comenzó a crecer de forma orgánica hasta convertirse en empresa.
“Me empezó a ir súper bien, y hoy no me arrepiento en absoluto”, reconoce.

De la obra nueva a la rehabilitación como filosofía.

En sus inicios, el enfoque del estudio estaba claro: arquitectura sostenible a través de obra nueva, especialmente prefabricada y en madera.
Pero el contacto directo con los primeros proyectos de rehabilitación cambió por completo su mirada.

“Se me abrió un mundo”, afirma.

Trabajar con casas antiguas —muchas de ellas con historia familiar— le hizo entender que la sostenibilidad no siempre pasa por construir desde cero, sino por adaptar lo existente a las necesidades actuales.

Hoy, a-nat estudio trabaja exclusivamente en rehabilitación de viviendas antiguas, una decisión consciente y estratégica.

Casas con historia, proyectos con emoción.

La rehabilitación no es solo un reto técnico.
La mayoría de los proyectos que llegan al estudio son casas heredadas de abuelos, padres o tíos, cargadas de recuerdos y valor emocional.

“Son proyectos que la gente coge con muchísimo cariño”, explica Ana.

Esa dimensión emocional es una de las razones por las que se implica de forma tan intensa en cada obra. No se trata solo de reformar una vivienda, sino de permitir que una historia continúe.

Patrimonio, responsabilidad y respeto.

Ana defiende que los arquitectos tienen una responsabilidad directa en la conservación del patrimonio.
A menudo se encuentra con clientes a los que otros técnicos les han recomendado demolerlo todo.

“Eso jamás lo escucharás de mi boca”, afirma con rotundidad.

Para ella, casi todo tiene solución. Recuperar una casa antigua no solo es posible, sino deseable, siempre que se haga con criterio técnico y sensibilidad.

“Si tu sueño es vivir en la casa de tus abuelos, lo vas a conseguir, y te vamos a ayudar a ello.”

Nuevas formas de habitar tras la pandemia.

El COVID también ha cambiado la forma en que las personas viven sus casas.
El auge del teletrabajo ha modificado prioridades: más luz natural, espacios exteriores, estancias versátiles y una relación más amable con el entorno.

“Antes no se le daba el valor que tiene ahora”, señala Ana.

Sus proyectos buscan precisamente eso: espacios humanos, pensados para vivir, trabajar y descansar sin renunciar al confort ni a la identidad del lugar.

AJEV: salir de la cueva y contar lo que haces.

Aunque su incorporación a AJEV es reciente, Ana destaca el valor de la asociación como espacio de visibilidad y conexión.

“Muchas veces los empresarios estamos dentro de la cueva”, comenta.

Acciones como la participación en la radio permiten mostrar el trabajo que hay detrás de cada proyecto y conectar con otras personas que están recorriendo caminos similares.

Mirar al futuro sin olvidar las raíces.

a-nat estudio se consolida así como un referente en Valencia para quienes buscan rehabilitar sin borrar el pasado, apostando por una arquitectura sostenible, responsable y emocionalmente conectada con las personas.

Un proyecto que demuestra que el futuro de la arquitectura también puede construirse mirando hacia atrás, con respeto y sensibilidad.

Entrevista completa: