Entrevista a María Villalba Platero CEO y cofundadora de Agrocubi y Viplama

María Villalba: del campo de Cuenca a liderar la transformación digital en la obra civil.

En un sector tradicionalmente marcado por la falta de relevo generacional y la resistencia al cambio, surgen perfiles que rompen con lo establecido. Es el caso de María Villalba Platero, CEO y cofundadora de Agrocubi y Viplama, que en apenas un año ha conseguido posicionarse como una de las jóvenes empresarias más prometedoras del ecosistema valenciano, combinando raíces rurales, mentalidad empresarial y una clara apuesta por la digitalización.

Su historia comienza en Mira, un pequeño municipio de Cuenca, donde crece en una familia de agricultores. Lejos de una infancia convencional, su día a día estaba ligado al esfuerzo y al trabajo en el campo. Esa cultura del sacrificio y la disciplina marcaría profundamente su forma de entender la empresa y el crecimiento. No es casualidad que, mientras todavía cursaba sus estudios de Derecho en la Universidad de Valencia, decidiera dar el paso y crear su primera empresa, Viplama, iniciando así una trayectoria empresarial precoz pero muy enfocada.

Sin embargo, el verdadero punto de inflexión llega con Agrocubi, empresa de obra civil que lidera junto a su hermano. En tan solo un año, el proyecto ha pasado de cero a contar con una plantilla de 50 personas, consolidando su actividad en zonas como Castellón, Valencia y Cuenca, con base operativa en Requena. Este crecimiento no responde únicamente a la demanda del sector, sino a una visión estratégica clara: detectar problemas estructurales y convertirlos en oportunidades de negocio.

Uno de esos problemas es la falta de mano de obra cualificada en el ámbito de la maquinaria pesada. Frente a una realidad que muchas empresas afrontan desde la queja, Villalba adopta una postura activa: si no hay profesionales disponibles, hay que formarlos. Esta decisión no solo le permite cubrir sus propias necesidades operativas, sino también generar un equipo alineado con la cultura de la empresa y preparado para responder a los retos del sector.

A este enfoque se suma un segundo pilar clave: la digitalización. En un entorno donde el papel sigue siendo protagonista, María Villalba apuesta por eliminar procesos manuales mediante el desarrollo de una aplicación propia para la gestión de partes de trabajo. Esta herramienta no solo mejora la eficiencia interna, sino que reduce errores, agiliza la toma de decisiones y aporta un mayor control sobre la operativa diaria.

La implantación de este sistema no ha estado exenta de dificultades, especialmente por la barrera generacional presente en el sector. Sin embargo, lejos de delegar este cambio, Villalba ha liderado personalmente el proceso de adaptación, acompañando tanto a empleados como a clientes en la transición digital. Este enfoque práctico y cercano ha sido clave para lograr la adopción de la tecnología y convertirla en una ventaja competitiva real.

De hecho, el siguiente paso ya está definido: escalar esta solución tecnológica y ofrecerla a otras empresas del sector en toda España. Una evolución natural que transforma una necesidad interna en una nueva línea de negocio, reforzando su posicionamiento no solo como empresa de obra civil, sino como agente innovador dentro del sector.

La historia de María Villalba también refleja un cambio generacional más amplio en el tejido empresarial. Nuevos perfiles que no solo heredan valores tradicionales como el esfuerzo o la constancia, sino que los combinan con herramientas digitales, mentalidad estratégica y una visión orientada al crecimiento sostenible.

En paralelo a este desarrollo profesional, su vida personal también avanza a gran velocidad, con una boda prevista para abril junto a su socio Leo, lo que refuerza aún más la idea de un proyecto vital y empresarial profundamente conectado.

En definitiva, María Villalba representa una nueva forma de entender la empresa en sectores tradicionalmente rígidos. Un modelo basado en la acción frente a la queja, en la formación frente a la escasez y en la digitalización como motor de crecimiento. Un ejemplo claro de cómo el origen rural, lejos de ser una limitación, puede convertirse en una de las mayores fortalezas para construir empresas sólidas y con visión de futuro.

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