Santiago Máñez (Dysama): “La diferencia frente a las grandes superficies está en el servicio y el trato personal”
La empresa familiar valenciana, nacida en Chiva en 1992, se acerca a los 35 años de trayectoria tras superar crisis económicas, un crecimiento acelerado y los efectos de la DANA. Su CEO defiende la especialización, la cercanía y la capacidad de adaptación como claves para seguir creciendo.
Mantener una empresa durante más de tres décadas exige mucho más que tener un buen producto. Supone aprender a afrontar crisis, adaptarse a los cambios del mercado, tomar decisiones difíciles y, sobre todo, escuchar a quienes hacen posible el negocio: los clientes. Esa es la filosofía que ha acompañado a Dysama, empresa familiar valenciana especializada en materiales de construcción, cerámica, equipamiento de baños y cocinas, que se aproxima a los 35 años de trayectoria.
Durante su entrevista en el programa Cadena de Valor de À Punt, en el espacio dedicado a AJEV, Asociación de Jóvenes Empresarios de Valencia, Santiago Máñez, CEO de Dysama, repasó la transformación de un negocio que nació en Chiva en 1992 de la mano de sus padres, José y Amparo, y que ha evolucionado desde la venta de materiales cerámicos hasta ofrecer soluciones integrales para particulares, profesionales y promotores inmobiliarios.
Una trayectoria marcada por el trabajo, la constancia y la capacidad de reinventarse incluso en los momentos más complicados.
De Azulejos Chiva a Dysama: una historia de emprendimiento familiar
Los orígenes de Dysama se remontan a 1992, cuando la familia Máñez Sánchez puso en marcha Azulejos Chiva, un negocio especializado inicialmente en pavimentos y revestimientos cerámicos para el sector de la construcción.
Desde entonces, la compañía ha vivido diferentes etapas de crecimiento y transformación. La incorporación de nuevas generaciones, la diversificación de productos y la apertura de nuevos mercados impulsaron una evolución empresarial que acabaría dando lugar a la marca Dysama.
Para Santiago Máñez, los valores que han permitido mantener el negocio durante tantos años siguen siendo los mismos que impulsaron sus padres: trabajo diario, constancia y capacidad de adaptación.
La empresa ha atravesado momentos de expansión, dificultades financieras, cambios en el mercado y situaciones extraordinarias como la DANA de 2024. Experiencias que han reforzado una convicción: para sobrevivir y crecer, una pyme necesita comprender su entorno y estar dispuesta a transformar su manera de trabajar.
La capacidad de adaptación como ventaja competitiva
Uno de los conceptos que Santiago Máñez destacó durante la entrevista fue la necesidad de que las pequeñas y medianas empresas sean capaces de comportarse de forma camaleónica.
En sectores tan competitivos como el suministro de materiales de construcción, las circunstancias cambian constantemente. Los clientes tienen nuevas necesidades, los tiempos de ejecución se modifican, la competencia aumenta y los procesos se vuelven más complejos.
Frente a esta realidad, Dysama apuesta por observar el mercado, analizar las necesidades de sus clientes y adaptar sus servicios.
La clave no consiste únicamente en vender más materiales o incorporar nuevos productos, sino en comprender cómo está evolucionando el trabajo de los profesionales y encontrar maneras de facilitarles su actividad.
La falta de mano de obra cualificada transforma el sector de la construcción
Uno de los grandes retos que afronta actualmente el sector de la construcción es la escasez de mano de obra cualificada.
Según explicó Máñez, esta situación está provocando dificultades en la planificación de las obras, retrasos en los plazos de ejecución y una presión creciente sobre promotores, constructores y proveedores.
A esta problemática se suma la burocracia administrativa, que también puede ralentizar el desarrollo de proyectos y dificultar el cumplimiento de los calendarios previstos.
El resultado es un cliente cada vez más exigente, que necesita respuestas rápidas y proveedores capaces de reaccionar ante los imprevistos.
Para Dysama, este contexto ha reforzado la importancia del servicio. Cuando una obra se retrasa o necesita materiales con urgencia, el proveedor deja de ser únicamente una empresa que vende productos y pasa a convertirse en un colaborador fundamental para que el proyecto pueda continuar.
Del suministro de materiales al acompañamiento integral
La evolución de Dysama también se refleja en su catálogo de productos y servicios.
Aunque comenzó centrada en la cerámica, actualmente trabaja con revestimientos, pavimentos, equipamiento de baño, cocinas, mobiliario, puertas, armarios y otras soluciones para proyectos constructivos.
La empresa combina la atención al cliente particular con una línea de negocio dirigida a promotores y profesionales del sector.
Esta segunda vertiente, vinculada al canal de obra, se ha convertido en una parte fundamental de su transformación empresarial.
El objetivo es acompañar a cada promotor desde la selección de materiales hasta el suministro de los productos necesarios para desarrollar viviendas y proyectos de construcción.
Y para conseguirlo, la empresa ha tenido que aprender a comprender mejor el trabajo de sus clientes.
Entender al jefe de obra para ofrecer un mejor servicio
Durante la entrevista, Santiago Máñez explicó que una de sus prioridades consiste en ponerse en el lugar de los responsables de obra.
Estos profesionales deben coordinar numerosas empresas, proveedores e industriales mientras gestionan plazos, imprevistos y exigencias técnicas.
Su carga de responsabilidad ha aumentado, y cualquier incidencia en el suministro puede generar dificultades en el desarrollo de un proyecto.
Por eso, Dysama intenta anticiparse a sus necesidades y facilitarles el trabajo.
Este planteamiento supone un cambio importante en la relación comercial tradicional. El proveedor ya no debe limitarse a recibir pedidos, sino comprender el funcionamiento del cliente y convertirse en una parte útil de su organización.
La rapidez, la capacidad de respuesta y la atención personalizada adquieren así un valor tan importante como la calidad del material suministrado.
Crecer más no siempre significa abrir más tiendas
Uno de los aprendizajes empresariales más interesantes de Dysama está relacionado con su modelo de crecimiento.
La compañía vivió una etapa de expansión que la llevó a abrir diferentes establecimientos en la Comunitat Valenciana. Sin embargo, con el tiempo, su dirección entendió que aumentar el número de puntos de venta no garantiza necesariamente una mayor rentabilidad.
Un crecimiento acelerado puede dificultar el control de las operaciones, alejar a la dirección del cliente y generar estructuras difíciles de gestionar.
Por eso, Dysama ha evolucionado hacia un modelo más especializado, reforzando el canal de obra y concentrando esfuerzos en aquellas actividades que aportan más valor.
Según explicó Santiago Máñez, actualmente la empresa consigue una mayor facturación y mejores niveles de rentabilidad con menos tiendas que durante algunas de sus etapas anteriores de expansión.
Una transformación que deja una enseñanza relevante para cualquier pyme: el crecimiento empresarial no debería medirse únicamente por el tamaño de la estructura, sino también por su eficiencia, rentabilidad y capacidad para satisfacer al cliente.
La DANA de 2024, una nueva prueba de resiliencia
La historia de Dysama también ha estado marcada por momentos especialmente difíciles.
A las consecuencias de la crisis financiera iniciada en 2008 se sumó el impacto de la DANA de octubre de 2024, que afectó gravemente a diferentes municipios valencianos, incluido el entorno donde nació la compañía.
Santiago Máñez recordó aquella experiencia durante la entrevista y quiso trasladar un mensaje de apoyo a quienes todavía afrontan las consecuencias de la catástrofe.
La capacidad de recuperación de la empresa se apoya en una combinación de esfuerzo, adaptación y voluntad de seguir adelante.
Superar una situación de estas características obliga a replantear prioridades, reorganizar recursos y encontrar nuevas formas de dar continuidad al negocio.
Para una empresa familiar, además, supone proteger un proyecto construido durante décadas y preservar el trabajo de las personas que forman parte de él.
Los colaboradores también forman parte de la experiencia del cliente
Otro de los aspectos en los que Máñez puso especial énfasis fue la importancia de contar con una buena red de colaboradores.
En el sector de la construcción, la calidad del servicio no depende únicamente del proveedor principal. También intervienen transportistas, instaladores, industriales y otros profesionales cuya actividad influye directamente en el resultado final.
Por eso, Dysama presta especial atención a la selección de empresas y profesionales con los que trabaja.
Un incumplimiento de un colaborador puede afectar a la imagen de toda la compañía. De ahí que la confianza, el compromiso y la coordinación sean fundamentales para ofrecer un servicio coherente.
Esta visión conecta con una manera de entender los negocios basada en relaciones duraderas: los proveedores, los equipos y los clientes no son elementos aislados, sino partes de un mismo proyecto.
El valor del equipo y la profesionalización empresarial
La experiencia de Dysama demuestra también que la evolución de una empresa familiar necesita apoyarse en la profesionalización de su estructura.
Para Santiago Máñez, el equipo humano es uno de los pilares fundamentales del negocio.
El crecimiento exige contar con personas preparadas, comprometidas y capaces de comprender el nivel de servicio que demanda el mercado.
Esto implica formar a los profesionales, desarrollar herramientas de gestión, mejorar procesos internos y mantener una comunicación constante con los clientes.
La calidad de un producto puede ser comparable a la de otros competidores, pero la experiencia de compra, el asesoramiento y la capacidad de resolver problemas dependen directamente de las personas que representan a la empresa.
El servicio personalizado como alternativa a las grandes superficies
En un mercado donde las grandes superficies compiten con amplios catálogos, disponibilidad y precios, Santiago Máñez considera que las pymes deben reforzar aquello que las hace diferentes.
Para Dysama, esa diferencia está en el trato personal y el asesoramiento especializado.
Conocer al cliente, llamarlo por su nombre, entender qué necesita y ofrecerle una recomendación adaptada a su proyecto son elementos que permiten construir relaciones comerciales más sólidas.
Máñez defendió durante la entrevista que, cuando acude a comprar un producto, valora especialmente que un profesional le atienda, le pregunte y le asesore.
Esa misma experiencia es la que quiere ofrecer a los clientes de Dysama.
El objetivo no es competir únicamente en precio o disponibilidad, sino proporcionar una atención que aporte confianza y facilite la toma de decisiones.
El futuro de Dysama: consolidación, cercanía y conocimiento del cliente
Tras más de tres décadas de actividad, Dysama afronta una nueva etapa con una prioridad clara: consolidar su modelo empresarial.
Santiago Máñez considera fundamental reforzar tanto la relación con los clientes como el compromiso del equipo, manteniendo la capacidad de adaptarse a un sector cada vez más exigente.
El futuro de la compañía pasa por seguir desarrollando su especialización, anticiparse a las necesidades del mercado y preservar la atención personalizada que ha acompañado a la empresa desde sus inicios.
La participación de Santiago Máñez en el espacio de AJEV en À Punt permite visibilizar una realidad compartida por muchas empresas valencianas: crecer exige tomar decisiones, superar momentos difíciles y aprender a cambiar sin perder la identidad.
En definitiva, Dysama representa la evolución de un negocio familiar que ha sabido transformar su estructura, diversificar sus servicios y encontrar nuevas oportunidades después de atravesar diferentes crisis.
Una historia que demuestra que la fortaleza empresarial no consiste únicamente en resistir los cambios, sino en aprender de ellos para construir un negocio más preparado, cercano y sostenible.
Porque después de casi 35 años, la principal ventaja competitiva de Dysama sigue siendo algo profundamente humano: escuchar al cliente, comprender sus necesidades y ofrecerle soluciones cuando más las necesita.
Entrevista completa: